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8 de marzo, día de la mujer trabajadora

  • Foto del escritor: Vientos del Pueblo
    Vientos del Pueblo
  • hace 15 horas
  • 5 Min. de lectura


Este ocho de marzo se ha dado en un contexto en el que las contradicciones estructurales del sistema capitalista-imperialista se han acelerado: la crisis, la pugna interimperialista y la fascistización del Estado y de la sociedad son hechos objetivos que hoy se manifiestan con mayor intensidad.

 

Ante este panorama, señalamos lo siguiente:

 

1. La pugna interimperialista ha llevado al mundo a una guerra que escala de forma acelerada. Lo sucedido en Ucrania, Gaza y actualmente en Irán es una muestra de lo que un imperio en declive —es decir, EE. UU., junto con sus aliados históricos en Europa— es capaz de hacer para no perder su hegemonía. La guerra, como negocio del imperialismo, no hace más que provocar un caos generalizado y empobrecer aún más a los pobres del mundo. Por su lado, China y Rusia actúan de forma estratégica y se preparan no solo a nivel militar, sino también económico y comercial. Esta realidad no es algo menor en la vida de las mujeres trabajadoras de los países en conflicto, quienes son desplazadas, tratadas, desempleadas y cuyas condiciones sociales se precarizan aún más, relegándolas a trabajos de supervivencia o convirtiéndolas en refugiadas.

 

2. La crisis generalizada del sistema capitalista-imperialista provoca que los Estados burgueses de distintos países descarguen sus efectos sobre los sectores populares y la clase trabajadora. La explotación y flexibilización laboral, el desempleo y subempleo, así como la precarización de la salud, la educación y la vivienda constituyen el cotidiano de las grandes masas del campo y la ciudad. Esta realidad afecta con mayor fuerza a las mujeres, ya que muchas de ellas, cabezas de hogar, enfrentan solas las urgencias económicas diarias. Aquí es importante mencionar que, producto de la crisis, la migración se vuelve una alternativa para quienes no encuentran una salida económica en los países semicoloniales. En estas olas migratorias, las mujeres se enfrentan a mayores problemas estructurales, siendo víctimas de mayor explotación laboral y sexual, así como de discursos xenófobos que las convierten en blancos de agresiones explícitas.

 

3. Casos como el de Epstein demuestran la descomposición del sistema capitalista-imperialista. Quienes gobiernan el mundo —es decir, las burguesías internacionales de los países imperialistas— normalizan la mercantilización y objetivización de los cuerpos y de las vidas de mujeres y niñas. No podemos pasar por alto que las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante, que impone su visión del mundo, sus valores y su cultura. Por ello no sorprenden las aberraciones que sufren las mujeres alrededor del mundo como parte de este sistema económico e ideológico.

 

4. Mientras la crisis capitalista se acrecienta en todo el mundo y la pugna interimperialista va en ascenso, la normalización de la guerra se posiciona con fuerza a escala mundial. Cada polo justifica sus acciones. Sin duda, para EE. UU., para quien una guerra resulta conveniente, se amplifica a nivel mundial la idea de que el Estado —en realidad, el Estado burgués— debe utilizar el terror. De esta manera, la fascistización del Estado y de la sociedad se vuelve una necesidad del imperialismo. A nivel mediático, la guerra imperialista se justifica bajo la defensa existencial, la construcción de un enemigo interno y el combate al terrorismo.

5. Ecuador no es la excepción. El gobierno de Noboa muestra un claro respaldo a la política guerrerista de EE. UU. y sus aliados. Por ejemplo, no han faltado los comunicados oficiales en favor de Israel, amplificando la idea de que se trata de una defensa legítima. Asimismo, el asesoramiento de EE. UU. en materia de seguridad ha sido evidente. Dicho asesoramiento fue iniciado por Lasso, pero consolidado por Noboa. Por otro lado, siguiendo con el guion, la construcción del enemigo interno tampoco ha faltado. Si bien el narcotráfico es una realidad actual y cruenta en el país, ha sido utilizado como pretexto para aprobar una serie de leyes y políticas que no hacen otra cosa que legitimar a las fuerzas represivas, tanto a nivel legal como social, y justificar así una nueva estructura estatal funcional para este gobierno. Sin embargo, aunque el gobierno afirma combatir el crimen organizado, el año 2025 fue el más violento de la historia reciente y la situación de las mujeres de los sectores populares, especialmente en la costa ecuatoriana, es alarmante: desapariciones, captaciones, extorsiones y chantajes. Durante 2025, 224 mujeres fueron asesinadas en el marco de negocios ilícitos, cifra que probablemente sea mayor debido al subregistro de denuncias.

 

6. El retroceso en cuanto a derechos básicos también se ha concretado bajo este gobierno burgués. Los recortes en salud y educación tienen un impacto directo en la vida de las mujeres. Problemas como el cáncer de útero y el cáncer de mama, que podrían abordarse desde la prevención, no encuentran respuesta en el sistema público de salud, profundizando así las condiciones de precariedad. Asimismo, los recortes en educación terminan limitando el ingreso a los centros de estudio.

 

7. Ante este panorama nacional e internacional, es importante tomar una posición:

 

  • No debemos caer en el relato de que el problema se reduce a uno u otro gobierno. Los autodenominados “progresistas” insisten en que puede existir un capitalismo sostenible y humano, lo cual es una falacia. La realidad demuestra que las contradicciones estructurales del capitalismo conducen al caos y a la guerra.

     

  • Es necesario deslindar campos con el feminismo hegemónico y ONG-ista, financiado por una de las alas del imperialismo occidental y profundamente anticomunista. Debe existir claridad en que ciertas demandas pueden ser absorbidas por el propio capitalismo sin alterar su lógica mercantil y de acumulación, sirviendo como fachada de democracia. De esta manera, el tema de la mujer es utilizado y funcionalizado para hablar de democracia, equidad, entre otras cuestiones que, al final del día, no transforman la vida de las mujeres de la clase trabajadora. Estas continúan siendo explotadas en florícolas, fábricas y empresas; mientras que otro gran porcentaje vive en el empleo precario o el subempleo y sigue cargando con el trabajo reproductivo. Asimismo, la violencia estructural que sufren las mujeres debe analizarse en profundidad, comprendiendo que el modo de producción capitalista-imperialista —que convierte todo en mercancía—, junto con el patriarcado, constituye el verdadero enemigo de las mujeres. Dentro del capitalismo no existirá solución para la problemática femenina.

     

  • Finalmente, es necesario afirmar la importancia de construir una corriente femenina revolucionaria como única posibilidad de emancipación para las grandes masas de mujeres del campo y la ciudad. Una corriente que analice las condiciones estructurales de su opresión y su doble explotación, y que crezca en el corazón del pueblo. Las condiciones se aceleran tanto en el contexto nacional como internacional; por ello es necesario afirmarse en la construcción de una corriente femenina revolucionaria.

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