top of page

PLATAFORMAS DE PRECARIZACIÓN

  • Movimiento Vientos del Pueblo
  • 8 ago 2020
  • 11 Min. de lectura

El desarrollo de las tecnologías de comunicación e información ha ganado mucha fuerza en las últimas décadas, especialmente desde inicios del siglo XXI. El capital financiero empezó a invertir grandes cantidades de dinero en telecomunicaciones e internet desde mediados de los años noventa (construcción de infraestructura, redes, fibra óptica, investigación). A través de teorías como las de la globalización ello ha sido promocionado como “democratización y acceso” a la comunicación; sin embargo, y a pesar de ello, ha sido más bien un puntal para los procesos de acumulación monopolista en la actualidad.


El capital se sitúa en los espacios donde puede obtener altas tasas de beneficio, en realidad no importa lo que se produce, sino lo que más rentable resulta. Hemos visto en esta época la formación –o expansión- de grandes grupos económicos vinculados al negocio informático-comunicacional, principalmente digital. En esta coyuntura, cuando el mundo es azotado por la pandemia del coronavirus, Facebook aumentó un 11% sus ingresos, Amazon un 40% y Apple un 12% (El Mundo, 2020), por citar algunos ejemplos. Estas variantes actúan como segmentos de acumulación propios para ciertos grupos vinculados a estos negocios, pero además como actividad complementaria de otros sectores que precisan la ampliación del sector de servicios y la reducción del tiempo de circulación de mercancías.


El sector de los servicios que anteriormente estaba concentrado en el Estado, y era visto por el capital como un factor improductivo, con la implementación de varias políticas neoliberales se convirtió en un segmento de capital muy relevante.


En este contexto, la enorme expansión de las empresas tercerizadas, en prácticamente todas las actividades que interesan al capital y su proceso de valorización, se convirtió en importante elemento propulsor y generador de plusvalor. Lo que en el pasado reciente era realizado por empresas estatales prestadoras de servicios públicos sin fines lucrativos, con el neoliberalismo, la financierización y la privatización se tornaron cada vez más partícipes directos o indirectos en el proceso de valorización del capital, incrementando y ampliando las modalidades de extracción de sobre-trabajo. Y, al actuar en la esfera de servicios, de las tecnologías de la información y la comunicación, en la esfera de la circulación del capital, el nuevo proletariado de servicios que actúa en el call-center y telemarketing, en los hipermercados, en el comercio, en los bancos, en los trabajos intermitentes, en las empresas de tercerización, etcétera, se integran de alguna manera en la cadena de valor, tanto por la agilización del tiempo de circulación del capital y consecuente reducción del tiempo global de la producción, como también por la conversión de la información en mercancía cada vez más productiva (Herramienta, s.f.).


Uno de los sectores que más se han desarrollado en los últimos años son las plataformas de delivery, que se encargan de entregar productos realizados por varias empresas a los consumidores finales. Esta se ha vuelto una actividad fundamental que acelera y dinamiza el proceso de circulación de mercancías. Los capitalistas han estimulado históricamente diferentes métodos para que éstas sean absorbidas lo más rápido posible y así materializar sus beneficios, continuando de manera cada vez más acelerada con los procesos de reproducción de capital. Aplicaciones como Glovo, Rappi, Uber Eats, son algunas de las más relevantes en Latinoamérica.


Así, por cuanto la mercancía, sea ella material o inmaterial, no es producida y posteriormente consumida, no se efectiviza la realización plena del plusvalor creado en la producción. De este modo, el tiempo de circulación, aunque necesario, se convierte en un limitador del tiempo de producción. Urge, entonces, reducirlo al mínimo, con vistas a acortar el tiempo de rotación total del capital, que es dado por el tiempo de producción más el de circulación. Así, cuanto más se aproxima a cero el tiempo de circulación del capital, mayor es su productividad. Y es exactamente por eso que Marx indica que, en situaciones particulares, como en la industria de transportes, de almacenamiento y de comunicaciones, aunque no tenga lugar un aumento de la cantidad material producida, hay también creación de plusvalor(Herramienta, s.f.).


El impulso de estas plataformas ha tenido como condiciones básicas el creciente acceso a internet, el aumento exponencial de uso de smartphones y los altos niveles de desempleo y subempleo. Su modelo de negocio está basado en el desarrollo de un software de aplicación móvil que contrata a trabajadores autónomos, quienes a través de la aplicación reciben órdenes de pedidos que deben ser entregados a los consumidores finales. Existen plataformas especializadas en determinados productos como Uber Eats que se dedica a la entrega de comida, mientras otras como Glovo o Rappi son más diversificadas.


Los niveles de rentabilidad de los dueños de estas empresas son sumamente altos. Glovo, transnacional española fundada en el 2014 por Oscar Pierre y Marta Ripoll, obtuvo ingresos sobre los 52 millones de euros en el 2019 (El Confidencial, 2019), con un crecimiento del 268% mayor que el año anterior, llegando a estar presente en más de 200 ciudades de todo el mundo. Rappi por su lado, empresa respaldada por el Softbank de Japón está valorada en más de 3500 millones de dólares (aetecno, 2020).Mientras que los repartidores para lograr, por ejemplo en Ecuador, unos 500 dólares al mes deben trabajar más de 10 horas diarias los 7 días a la semana.


Según la investigación: Entre la precarización y el alivio cotidiano - Las plataformas Uber Eats y Glovo en Quito, los montos que reciben los repartidores de Glovo y Uber Eats en Ecuador se determinan de la siguiente manera:


El pago varía según la distancia recorrida y el tiempo de espera del pedido. Al recibir un pedido, los/las Glovers reciben 1 dólar. Al llegar al restaurante, los primeros 10 minutos de espera no tienen costo alguno, luego, por cada 5 minutos de espera, el restaurante paga 20 centavos al/la Glover. Luego de retirar el pedido, por cada kilómetro recorrido, el/la Glover recibe 20 centavos. Al llegar donde la o el usuario, los primeros 10 minutos de espera no tienen costo. Sin embrago, pasados los 10 minutos, la o el usuario paga 20 centavos por cada 5 minutos transcurridos. Si la o el usuario no aparece, la o el Glover puede contactar al soporte, reporta la situación y cobrar la totalidad del recorrido. Durante las horas de lluvia, la aplicación incrementa el pago por kilómetro, a manera de incentivo; el bono extra fluctúa. La aplicación paga diariamente a los/las Glovers a través de la caja chica. Cada Glover debe tener mínimo 25 dólares en efectivo al día, para poder pagar en los establecimientos que no tienen convenio con Glovo. Con los pagos en efectivo que los/las usuarias hacen a los/las Glovers, se recupera la caja chica y las ganancias diarias. En caso de que los/las Glovers no recuperen la cantidad mínima en caja chica, Glovo les acumula su pago para el día siguiente o les entrega un adelanto de lo recaudado. Si se sobrepasa los 100 dólares, los y las Glovers deben depositar en el Banco Pichincha o en el de Guayaquil en las cuentas de Glovo –para prevenir robos– pero, se prefiere que los depósitos se hagan en el Banco Pichincha (Friedrich Ebert Stiftung, 2019, págs. 13-14).


Uber Eats da a las personas interesadas en ser “socios repartidores” se informa que, del costo de cada entrega realizada en bicicleta, se descuenta el 30% del total para Uber Eats, siendo el 70% para el o la repartidora; y en el caso de que la entrega sea realizada en motocicleta, se descuenta el 25% para Uber Eats y el 75% es para el o la repartidora (Friedrich Ebert Stiftung, 2019, pág. 14)


Estas multinacionales no corren riesgos pues se convierten en operadoras logísticas que no tienen que desembolsar grandes cantidades en capital constante y que se enriquecen en base a la explotación de cientos de miles de trabajadores. Son intermediarias que ganan comisiones por cada transacción que van del 25% al 40% del servicio cobrado.


También inciden sobre otros negocios, quebrando por ejemplo a pequeños ofertantes de servicios como es el caso de los propietarios de taxis.


Si bien entregan productos de empresas medianas o pequeñas, las grandes cadenas como KFC, Mc Donald´s, Pizza Hut, Medicity, entre otras, son quienes acaparan la mayor parte de pedidos y tienen incluso accesos y publicidad preferenciales, así como ofertas por el uso de las aplicaciones. Esto aumenta notablemente la facturación de dichas empresas. Por ejemplo en Costa Rica, en medio de la pandemia, Mc Donald´s facturó un 120% más durante abril, mayo y junio de este año en relación al 2019 (La República, 2020).En Ecuador, sólo durante el mes de marzo, la aplicación Tipti tuvo un incremento del 1300% en sus pedidos(El Comercio, 2020); mientras los supermercados los incrementaron en promedio un 600%, por ejemplo Almacenes Tía llegó a aumentar en 1 500% su número de pedidos y en 480% su monto comparándolo con un día normal (2020).


Bajo esta modalidad las grandes empresas se liberan de la contratación de trabajadores que hagan directamente sus entregas, despidiendo a la mayoría de ellos. La facturación de las empresas que utilizan estas aplicaciones se ha elevado en márgenes que oscilan entre el 20% y el 60%. Los gastos por envío son cargados a los consumidores directamente.


La mayoría de repartidores son jóvenes desempleados, sin oportunidades de un trabajo formal, más aún en países semicoloniales donde hay un escaso nivel de desarrollo industrial. Muchos suelen ser migrantes, como ocurre incluso en nuestro país en el que gran cantidad de trabajadores venezolanos cubren esta actividad. Rappi cuenta en Ecuador con más de 1900 repartidores, mientras Glovo cuenta con más de 21 mil a nivel mundial y sobre los 2 mil en país (El Mundo, 2019).


Las plataformas son promocionadas como “oportunidades” de trabajo autónomo, tratando de posicionar la idea de que tú decides cuánto trabajas y en qué horarios. Sin embargo, debes cumplir un mínimo de pedidos y mientras más recibas te posicionarás mejor. Incluso si no cumples con las condiciones de entrega o con cierto tiempo de trabajo sufres penalizaciones o suspensiones temporales.


Existen diferentes formas de precarización y explotación laboral a los que están expuestos quienes trabajan en estas plataformas:

  • Las aplicaciones no establecen una relación formal con los trabajadores quienes no tienen un salario mínimo establecido, no perciben décimos, no cuentan con seguro médico, contra accidentes o afiliación a la seguridad social, no tienen vacaciones ni ningún tipo de licencia por enfermedad o embarazo, tampoco acceden a fondos de reserva o jubilación y no reciben utilidades.No existen por ejemplo el derecho de la jornada laboral máxima de 8 horas, muchos trabajan incluso 12 horas diarias todos los días de la semana.

  • Es una forma moderna que asegura la realización de plusvalía.

  • Utilizan sus propios medios de trabajo (bicicletas, autos, o motocicletas). No se les reconoce ningún monto por la depreciación de estos, y tampoco reciben un valor para gastos operativos como gasolina por ejemplo.

  • Tienen penalizaciones por no recoger los pedidos o por no cumplir con las entregas. Deben tener activo un Smartphone las 24 horas con la ubicación de GPS encendida. Es decir se aplica un sistema de “metas” o “incentivos” que profundiza la explotación y la competencia entre los trabajadores.

  • En Ecuador no existe una legislación concreta sobre este tipo de actividades, lo que permite que estas empresas abusen directamente de los trabajadores. Estas aplicaciones no son reguladas directamente pues la actividad de los repartidores es considerada como “trabajo independiente o autónomo”.

  • Son explotados tanto por las aplicaciones como por los negocios que las contratan.

  • En Ecuador por ejemplo los glovers deben pagar cada 15 días, 10 dólares por el uso de la aplicación (El Comercio, 2019). Datos más actuales establecen que el pago mensual que deben desembolsar sólo por este rubro es de 30 dólares.

  • Los repartidores tienen que pagar por las mochilas o cajas en los que transportan las entregas. En Ecuador Glovo cobra 50 dólares por estos implementos.

  • Se alienta un mecanismo de competencia entre los trabajadores, pues los mejores puntuados pueden escoger primero sus horarios.

  • En ocasiones los repartidores son subcontratados por dueños de vehículos, resignando una parte de sus ingresos al dueño del medio de trabajo.

  • Las plataformas crean su propio ejército de reserva. Antes de la pandemia el número de repartidores excedía los que realmente se necesitaban, esto permite contener el alza de tarifas y provoca que los ingresos sean cada vez menores.

  • Los repartidores están expuestos a severas condiciones laborales. Trabajan en situaciones de riesgo pues deben cumplir tiempos de entrega, están expuestos a contaminación ambiental y auditiva, y cumplen su actividad en condiciones climáticas que afectan su salud.

  • Al no existir regulación sobre esta actividad, las empresas se guían por sus márgenes de ganancia y la competitividad con otras marcas. Ellos fijan los montos que reciben los repartidores, reducen tarifas, eliminan bonos por condiciones climáticas adversas, bloquean cuentas, etc.

  • Los repartidores no tienen una relación directa con los dueños del negocio. Generalmente los administrativos no dan salida a sus reclamos o quejas.

  • No es reconocido en la mayoría de países la organización sindical para este tipo de actividades.

  • Cuando se aceptan pedidos de cadenas con las que la plataforma no tiene convenio directo, el glover abona el dinero directamente, y puede perderlo si el consumidor no acepta el producto.

  • Muchas veces se ven expuestos a arbitrariedades y humillaciones por parte de la policía, dueños de locales o consumidores, los últimos los pueden calificar mal afectando la puntuación/reputación del repartidor.

  • Estas tendencias son utilizadas para imponer “nuevas modalidades de trabajo” que destruyen la legislación social existente, que fue obtenida por la lucha de la clase obrera durante décadas.


Los repartidores forman parte de las masas semiproletarias que no encuentran un trabajo formal en un país como Ecuador donde la tasa de empleo pleno apenas rebasa el 35%. Cumplen una actividad marcada por la informalidad, que incluso no cuenta con pautas jurídicas establecidos estableciendo trabajos precarios, peligrosos y mal retribuidos. Es una forma de emplear al exceso del ejército de reserva o superpoblación relativa.


Estas nuevas variantes de explotación laboral, marcadas por una esclavización digital, tercerizadora, flexibilizadora y precaria, ha encontrado una resistencia cada vez más fuerte por parte de los repartidores. Si bien su organización cuenta con varias limitaciones (no existe una relación directa con el patrón o sus representantes, no hay un trabajo colectivo en modalidad de cooperación compleja, hay una circulación constante de trabajadores –intermitencia-) han encontrado formas de ponerse en contacto entre sí y conocerse, estableciendo incluso lugares de reunión o descanso en las mismas calles de las ciudades. La solidaridad se ha hecho presente cuando han sufrido problemas inherentes a la actividad. Además de contar con identificativos que de alguna manera se convierten en puntos referenciales para el contacto.


Una de las condiciones básicas para la organización de los trabajadores de las plataformas será sin duda los altos niveles de explotación, fenómeno inocultable más allá de los slogans promocionados por las empresas. Si bien es importante luchar por un marco legal que garantice al menos los derechos fundamentales con los que cuentan los trabajadores estables, resulta vital promover procesos de organización gremial o sindical, que contrarreste el peso que tienen los dueños de las aplicaciones.En los últimos meses se han dado varias protestas, incluso a nivel internacional, en las que los repartidores han parado sus actividades durante horas e incluso han realizado manifestaciones en los exteriores de las dependencias estatales o las oficinas de las empresas. Esta transnacionalización provoca también una respuesta internacionalista.


Sin duda el aspecto central pasará por comprender el papel que cumplen estas formas de esclavitud moderna en los procesos de acumulación del capitalismo imperialista, agudizados por la expansión del capital financiero y el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación en clave digital. El derrocamiento del sistema se vuelve una necesidad impostergable ante esta realidad.



Movimiento Vientos del Pueblo

Agosto 2020




Referencias:

  • Aetecno. (07 de enero de 2020). Datos y más datos: la millonaria perspectiva de Rappi pese a su "crecimiento sin ganancias".

  • El Comercio. (25 de agosto de 2019). Conductor en Uber: 'Gano USD 900 trabajando 13 horas diarias de lunes a domingo'.

  • El Comercio. (30 de marzo de 2020). Demanda de servicio a domicilio por ‘apps’ se disparó y pedidos demoran.

  • El Confidencial. (05 de 09 de 2019). Glovo dispara ingresos hasta 52M (+268%), pero multiplica por ocho sus pérdidas, pág. digital.

  • El Mundo. (16 de mayo de 2019). Qué hay detrás del fenómeno Glovo: las dos caras de la nueva economía digital. Madrid.

  • El Mundo. (31 de julio de 2020). Amazon, Apple, Facebook y Google, aumentan sus beneficios en la pandemia. New York: virtual.

  • Friedrich Ebert Stiftung. (septiembre de 2019). Entre la precarización y el alivio cotidiano. Las plataformas Uber Eats y Glovo en Quito. Quito, Pichincha, Ecuador: Friedrich Ebert Stiftung (FES).

  • Herramienta. (s.f.). El nuevo proletariado de servicios, valor e intermitencia: La vigencia (y la venganza) de Marx. Obtenido de https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=3079

  • La República. (4 de agosto de 2020). Pandemia y apps de entregas disparan ventas exprés de Mcdonald’s Costa Rica en 120%.

Comentarios


Entradas destacadas
Entradas recientes
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
bottom of page